Con el precio del carrete de 35mm por las nubes, la fotografía analógica se ha convertido en un lujo para muchos. Sin embargo, existe una alternativa que te permite seguir disparando sin arruinarte: las cámaras de medio formato. Y dentro de este ecosistema, hay un modelo icónico que destaca sobre el resto: la Olympus Pen EE-3
Lanzada originalmente en 1973 y fabricada hasta mediados de los años 80, esta pequeña joya japonesa es la compañera perfecta tanto para principiantes como para fotógrafos callejeros experimentados que buscan simplificar su flujo de trabajo.
Una de las mayores ventajas de la Olympus Pen EE-3 es su autonomía total, ya que no requiere de baterías para su funcionamiento.
El fotómetro de selenio funcionará mientras tengas suficiente luz.
El fotómetro de selenio funcionará mientras tengas suficiente luz.
Este componente absorbe la luz ambiental y genera la energía suficiente para mover una aguja interna que decide la apertura del diafragma y la velocidad de obturación de forma 100% automática.
Olympus ideó un sistema a prueba de errores. Si intentas disparar en un lugar con muy poca luz, una pequeña pestaña de plástico roja se levantará en el visor y bloqueará físicamente el botón de disparo.
Esto evita que desperdicies película en tomas subexpuestas.
Esto evita que desperdicies película en tomas subexpuestas.
Para garantizar el funcionamiento de la cámara durante más tiempo, es importante guardarla siempre en su funda, y en una zona donde no tenga contacto con la luz.
Si buscas una cámara analógica pero al mismo tiempo te preocupa el coste de disparar en analógico, la Olympus Penn EE3 es una excelente opción.


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